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Entrevista mantenida con el Excmo. Embajador Gábor Tóth, Embajador de Hungría en Madrid
Entrevistador: Alexander Dunn, World Investment News

Media Partners, April, 16th, 2004
¿Que representa para Hungría su pronta adhesión en la Unión Europea?

La adhesión de Hungría a la Unión Europea significa para nosotros sobre todo un magno proyecto nacional compartido por todos los partidos políticos más importantes y que tienen representación en el parlamento. Pero no solamente del parlamento actual sino también de aquellos constituidos desde las primeras elecciones libres de 1990. Un gran proyecto dónde también las distintas capas sociales manifestaron su apoyo en más de una oportunidad y en su forma más elocuente durante el referéndum que decidió el sí a la adhesión.

En términos prácticos, nosotros interpretamos la adhesión como un conjunto de oportunidades ofrecidas en ambos sentidos, bien sea a través de nuestra cooperación en todos los renglones y terrenos posibles dentro de la UE o bien a través de los recursos comunitarios adicionales para acelerar nuestro desarrollo económico y social.

¿Que sacrificios prevé que Hungría tenga que acometer en este nuevo reto?

Nosotros ya hemos hecho una gran parte de los sacrificios. El mayor fue ciertamente la reconversión económica, agrícola, financiera y de servicios. En buena parte los sacrificios ya se han hecho con los países de la UE. ¿Qué es lo que nos espera? Pues obviamente, hay algunos riesgos como en todo proceso de integración y en concreto puedo nombrar aquellos derivados de la agricultura y algunas dificultades de adaptación. Sin embargo creemos que nuestra legislación se ha armonizado 100% con la comunitaria. De otra parte también hemos constituido los mecanismos para acelerar la adaptación de esos sectores. Entendemos que como país miembro de la UE podamos tener financiación añadida para mejor adaptar esos mecanismos. Obviamente puede haber situaciones que en estos momentos no podemos prever pero ahí será la responsabilidad del parlamento asegurar una buena transición.

En el caso de Hungría, la transición no parece tan traumática como en los demás países del antiguo bloque soviético. ¿A qué se debe esa reconversión más suave hacia la economía de mercado?

Creo que tuvimos una reconversión realmente rápida y relativamente suave debido principalmente a que nuestra transformación fue profunda desde el principio y sin términos medios. Muy pronto contamos con un programa de privatización en el cual participó activamente el capital extranjero de la UE. En los servicios y finanzas, esa participación se tradujo en recursos frescos, es decir capital verdadero no nominal. De otra parte pudimos transformar las tecnologías de punta y la oportunidad de encontrar nuevos mercados. Esto ayudó a la reconversión de nuestro comercio exterior. Hoy día por ejemplo, un 75 de las exportaciones húngaras son efectuadas a los países miembros de la UE. Con esa concentración de nuestro comercio exterior tenemos un superávit comercial. Eso significa que concentramos nuestras ventas en uno de los mercados más competitivos del mundo y por lo tanto la competitividad de la economía húngara es comparable a los países comunitarios. Teniendo una economía competitiva demostrada a través del comercio y otra a través de la inversión importante proveniente de la UE, Hungría es definitivamente una economía integrada en la UE.

Uno de los factores hacia esa competitividad sería el factor humano. Es sabido que en Hungría la mano de obra es muy cualificada. ¿Considera usted eso como un factor clave?

Sin duda ha sido el segundo factor no menos importante. Teniendo en cuenta que en Hungría tenemos unas tradiciones educativas muy específicas y arraigadas que incluye a la formación de la mano obra. Es un nivel bastante apreciable sin duda alguna en todos los sectores y eso significa que tuvimos una buena base desde el principio. En Hungría, los equipos gestores de las empresas tenían una madurez bastante apreciable, lo que les permitió un nivel bastante aceptable y eso ayudó a que no fuera difícil tomar decisiones independientes respetando las necesidades del mercado. Para nosotros, en todos los niveles de la educación, la reconversión de los recursos humanos no ha sido tan difícil. Sin embargo, seguimos haciendo esfuerzos en ese sentido. La reconversión de la formación profesional sigue teniendo su importancia y estamos haciendo grandes esfuerzos en estos terrenos. Nosotros no queremos atraer inversiones que prefiera simplemente la mano de obra barata, sino más bien quisiéramos ofrecer esos recursos humanos, que son nuestros primeros recursos, para que se establezcan en Hungría empresas o grupos con un interés prolongado.

Hungría siempre ha formado parte de Europa, aunque esa realidad no haya sido siempre percibida por los europeos occidentales debido a la historia reciente.¿Cómo se puede dispersar la percepción de que Hungría ha estado en la periferia de Europa?

Creo que principalmente para los húngaros Hungría siempre era tan Europa como los demás países. Nosotros éramos parte de Europa culturalmente. Sin embargo, en cuanto a las convicciones políticas o sociales tuvimos la mala suerte de quedar marginados de la construcción de la Unión Europea. Pero en la filosofía, la formación, la identidad cultural y social, Hungría siempre ha formado parte de Europa. Rechazamos que se diga que ahora Hungría forma parte de Europa, no, es que ahora formamos parte de la Unión Europea, cosa muy distinta. De tal forma que había una fuerte identificación de los húngaros con los valores europeos. Una referencia histórica muy conocida fue que Hungría en 1956 se levantó por primera vez contra el dominio soviético, un dominio en el cuál los húngaros no tomamos parte a la hora de decidir sino que fue una consecuencia del pacto entre las potencias occidentales y la Unión Soviética. Los húngaros, a base de esa herencia espiritual, sobrevivimos hasta que pudimos actuar con la eficiencia debida cuando llegó el momento de los cambios trascendentales en Europa. Desde entonces hemos vivido con bastante libertad, autonomía y una filosofía clara. Esa transformación rápida que se ha vivido en Hungría es la mejor prueba de que siempre hemos tenido la vocación de los valores democráticos, de valores europeos y de construcción europeísta y ahí están los hechos. Todo el mundo reconoce que Hungría es un país bastante bien preparado para la adhesión a la Unión Europea.

 

 

(continúa)
Quisiera que abordáramos el tema sobre la pertenencia de Hungría a la OTAN. ¿Cómo ve usted esa adhesión teniendo en cuenta que el pacto atlántico está enfrentándose en algunas de sus vertientes con otras trayectorias políticas europeas como la de Francia y Alemania en un tema como Irak por ejemplo?

Desde que Hungría es miembro de la OTAN en Marzo de 1999 para nosotros, la adhesión a la OTAN ha sido un paso estratégico que surgió primeramente de nuestra convicción hacia los valores democráticos y después se concretizó con la idea de que para entrar en la construcción de una Europa democrática era necesaria una garantía efectiva y eficaz para asegurar nuestro desarrollo. Y para asegurar ese desarrollo necesitábamos estabilidad.

A lo largo de los 90 nosotros teníamos en nuestra vecindad inmediata los conflictos de la antigua Yugoslavia. En la transformación de la economía húngara, era imprescindible la participación masiva del capital extranjero y estamos hablando de inversiones privadas, no de donaciones de estados sino de inversiones directas de riesgo. El inversor privado no va a invertir en zonas de gran riesgo, por lo tanto esa cooperación con la OTAN nos garantizaba una estabilidad y finalmente ha servido perfectamente. Ahí tenemos el ejemplo de una transformación exitosa con la participación del capital extranjero. Este capítulo está cerrado y a partir de ahí surgió la necesidad de la construcción europea en el futuro y ahí surgió la pregunta de una política exterior, de defensa y de seguridad común. Esos son retos para toda la Unión Europea. Ahí surgieron algunas tendencias discrepantes sobre el cómo. No se cuestiona si se precisa una política de defensa común, eso lo reconoce todo el mundo si la UE quiere jugar un papel relevante en política exterior y de seguridad. Estamos discutiendo las fórmulas y no la necesidad. Ahí la posición húngara es muy clara. La relación transatlántica es la garantía de seguridad final para la seguridad húngara y por eso hay que encontrar un compromiso entre la seguridad transatlántica y la seguridad europea. La Unión Europea no es capaz de garantizar sola su propia seguridad, necesita la OTAN. Es un hecho que hay avances de cooperación en materia de defensa entre la OTAN y la UE en los que hay proyectos conjuntos.

Usted ha mencionado la espiritualidad del pueblo húngaro, de cómo se forjó el sentido o la identidad espiritual con respecto a la situación de Hungría en aquella época. Esa espiritualidad formó también la cultura particular húngara. ¿Qué puede aportar su país a la cultura europea?

Yo creo que Hungría ya no es una tierra tan desconocida. Si hay algo muy propio en la Unión Europea es justamente esa diversidad cultural. En términos prácticos puede significar algunas dificultades, en la comunicación o la rapidez de acción pero también es un conjunto de recursos inagotables y el respeto de esa diversidad ha sido el éxito de la Unión Europea, esa es nuestra convicción. Culturalmente, ya tiene bastante fama la música de Hungría que es el lenguaje más fácil. También tenemos un folklore de gran riqueza y la fuente de esa riqueza también la tenemos en esa diversidad cultural. Hungría ha sido en algunas épocas un país de emigrantes en los cuales ha habido políticas de repoblar el país con elementos de diferentes etnias que vinieron y que enriquecieron la cultura húngara. Ciertamente el teatro también es una fuente de riqueza cultural. Nuestro idioma, que es una isla en los grandes mares del idioma, puede ser una barrera pero sin embargo, con el premio Nobel 2002 de literatura, se ha roto un poco esa barrera. La literatura es un espejo para entender mejor a los pueblos y estamos fomentando el intercambio cultural para favorecer el conocimiento de Hungría.

¿Qué momento atraviesan las relaciones entre España y Hungría?

Del punto de vista político estamos atravesando unas muy buenas relaciones con una intensidad cada vez mayor a nivel gubernamental y parlamentario, un aspecto importante teniendo en cuenta que los parlamentos van a tener cada vez un papel más relevante. También hay un incremento bastante notable a través de las universidades y las organizaciones cívicas. Sin hablar por supuesto del turismo, que son contactos muy importantes.

Económicamente, en el comercio estamos andando bastante bien con un crecimiento del comercio bilateral que ronda los dos mil millones de euros anules y es bastante equilibrado con un ligero superávit húngaro. Dónde si tenemos que avanzar bastante es en las inversiones españolas y en la construcción de empresas conjuntas primero en Hungría y después en España. Hay algunas ya en turismo que se han constituido en España pero este flujo de inversiones y empresarios será cada vez más una vía de dos partes.

¿Para fomentar esa inversión cual serían los sectores más interesantes?

Diríamos que España perdió la primera ola de inversiones a principios de los 90 y hay prácticamente dos o tres terrenos actualmente. Contamos con los fondos estructurales y la participación del inversor extranjero como por ejemplo en las infraestructuras ya sean las autopistas, los ferrocarriles, el metro, y el medio ambiente. En estos sectores los empresarios españoles tienen prestigio y recursos para aplicarlos. El segundo terreno es el hecho de que Hungría tiene relaciones cada vez más crecientes con los países vecinos. Ahora llega a entre dos y tres mil millones de euros las inversiones en los países cercanos. No estamos hablando solamente en términos genéricos sino que se trata de proyectos concretos con participación húngara para socios españoles. En un área geográfica bastante conocida para los empresarios españoles con crecimiento interrumpido desde el año 96 que supera 2 veces la media europea y en el cual ya tenemos un stock de capital. Para ampliar esas posibilidades, debemos de contar con socios que aporten capital. Hungría por su infraestructura puede ser un trampolín para tener negocios más amplios en la región, llegando a Rusia, Turquía o los Balcanes.

Estamos hablando de una economía de comercio, de cooperación técnica y tecnológica y nosotros creemos que con una cooperación más profunda podemos ir más allá. Los intereses de Hungría coinciden plenamente con aquellos de la Unión Europea, se trata de extender la zona de seguridad militar, de bienestar social, de diversidad cultural y estabilidad política hacia regiones más remotas. Si Hungría consigue desempeñar un papel como promotor en nuestra región, entonces la UE va a llegar más allá y eso lo puede ofrecer Hungría.

Gracias

 
 

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