Entrevista con Roberto Baños
Director General del Hotel Cuzco
Madrid, 29 Abril, 2005
¿Cuál es la historia del Hotel Cuzco y sus orígenes?
Hace 37 años que se construyó el hotel. En aquellos momentos era prácticamente el único edificio que había en la Castellana. La gente decía que estaban locos... ¿hacer un edificio ahí? Piensa que la gente venía al futbol en camionetas especiales que salían del centro de Madrid. Todo el mundo dijo que esto no era normal, venir aquí. Además luego pusieron mármol en la fachada y la gente decía “No, el mármol es por dentro, nunca por fuera”. Las casas eran de ladrillo.
Las casas de aquí enfrente que llamaban “de los americanos” se llamaban la Corea y ahí está la famosa calle Doctor Fleming, famosa para que nos demos cuenta turística mente lo que significa tener buena propaganda o mala propaganda. La calle Doctor Fleming se hizo por mala propaganda: prostitución. Incluso se hizo una película y se le llamó “La Costa Fleming”. Pues hoy todavía se sigue llamando la costa Fleming, para que veáis como perduran en el tiempo las malas lenguas.
Lo cierto es que esto era lo último que había. Yo estaba trabajando entonces en otro hotel de Madrid y asistí a la inauguración de este y luego volví al cabo de siete años (me fui a Canarias y volví) me contrataron y vine aquí. Yo había estudiado aquí y había hecho todo aquí.
¿Cómo entro en el mundo de la hotelería?
Yo empecé por la Escuela de Hostelería. La primera promoción de la Escuela de Hostelería de Madrid (La de la Casa de Campo) Terminé mi bachiller e hice las tres ramas que había entonces que eran: cocina, servicios y administración. Yo elegí administración entonces te obligaban a pasar por las tres ramas. Cosa que era muy interesante.
Una vez salías de la escuela, te habilitaban para ser en su día un futuro director, si es que valías y empezabas por abajo. Esos eran los principios de la hotelería.
Yo soy hijo de una persona que era un jefe de cocina muy famoso en España y entonces estuve en la escuela y tomé aquella decisión.
Salí de la escuela y fui a Irlanda, fui a Inglaterra pues a aprender inglés... En Inglaterra estuve encendiendo calefacciones y llevando maletas. Nos habían enseñado ya a hacer camas, nos habían enseñado a guisar, nos habían enseñado a servir en la mesa cuando entonces aún se trinchaba y todo aquello tenias que hacerlo a la vez, al cabo del tiempo tenias que a base de practicar, intentar llegar.
Al principio éramos un poco desconocidos. Los profesionales buenísimos que había entonces decían “Estos son los jovencitos que nos van a quitar el puesto”. Luego vieron que no, pero yo recuerdo que fui a hacer unas practicas al Hotel Palace de Madrid e hice un pensamiento: Vi cuanta gente se tenía que morir si yo quería llegar a ser director de ese hotel y eran cerca de cuarenta personas. No me podía quedar. ¡Tenían que morirse cuarenta personas para yo llegar! ¿Entonces que teníamos que hacer? Ir cambiando de hoteles. Trabajar en hotel de costa, en hotel de ciudad, complejo de vacaciones y trabajar en todos los departamentos para adquirir experiencias que luego servirían para algo y mira por donde me toca vivir justo el despegue del turismo.
Así que tengo la suerte de que llego al turismo cuando el turismo empieza a expandirse. Se empiezan a abrir hoteles y empiezan a necesitar personal. Para nosotros, maravilloso. Habíamos sido pequeñas esponjas que se habían ido llenando de conocimientos y la intención no era quedarse mucho tiempo en el mismo hotel, sino ir cambiando para conocer los diferentes temas.
Recuerdo aquella época de la escuela de hosteleria, donde teníamos un profesor que nos llevaba al Museo del Prado a explicarnos cuadros. Uno por uno. Nos enseñaban los principios del turismo, economía y estadística, no como lo hacen hoy.
He vivido el pleno desarrollo del turismo y ahora estoy viviendo donde estamos llegando y que no es una cosa que me guste demasiado ya que ya no es la hostelería que yo aprendí. Tiene mucha similitud y a la hora de la verdad yo les estoy pidiendo a mis empleados lo mismo que me enseñaron en la escuela.
Hay bolsas de trabajo en las escuelas de hostelería. ¿Contrata usted a personal recién salida de las escuelas de hostelería?
Yo diría que sería una formula de éxito pero resulta que los escolares de la escuela de hostelería están solicitadísimos. De cocina no encuentras a nadie ni de salón ni de nada.
¿Y contrata usted a escolares en practicas?
Si, todos los años cojo gente en prácticas.
De todas formas, en mi hotel tengo un personal muy antiguo. Muchos años conmigo. Será que se encuentran bien y que están a gusto. Lo cierto es que eso me parece un valor positivo y esa gente lleva muchos años aquí y prácticamente no se cambia.
Cuando yo llegué a este hotel, el hotel era un hotel de grupos muy bien comunicado y relacionado en Europa. Yo había trabajado en el Hotel Hilton y en el Hotel Mindanao y sabía lo que era la clientela española así que lo que hago es que varío de hotel de grupos a hotel de hombres de negocios.
¿Este hotel está dirigido a que tipo de clientes?
Principalmente clientela española. No porque esté dirigida, sino porque se ha decantado así. Yo tengo mucha clientela española de diferentes regiones que vienen muchas veces al año. Clientes Business.
Que duda cabe que además de eso, viene un sinfín de nacionalidades diferentes, grupos cuando tienen que venir, como un hotel normal.
¿Cuál es la media de ocupación de su hotel?
¿En tiempos gloriosos o en tiempos modernos? Tiempos paupérrimos ahora.
Llevamos, como dijo el Sr. Cuevas, tres años perdiendo cuota de mercado. Es decir, desde el 2001 estamos cayendo y nos dice el Sr. Cuevas que lo malo empieza a partir del 2005.
La clientela de negocios es casi más exigente que una de grupo. Bien porque paga una tarifa mayor, está poco tiempo y necesita todo rápido y ya, al momento. Es repetitivo y no te perdona y el boca-oreja está bien como promoción pero el hombre de negocios se acostumbra a un determinado hotel y ya se queda.
Un hotel como este, de días de 250 llegadas y 250 salidas, el lunes, el martes, el miércoles. etc. La estancia media no llega a día y medio. Es una ocupación brutal.
Cuando yo llegué a este hotel, la ocupación era del 93% de grupos. Yo llegué, hice la clientela que hice: primer año 45% (Más utilidades, más ingresos y más beneficios)
Después del 45% pasé al 51% y he tenido años del 89% de promedio anual. Eso para el que entienda de hostelería y sepa lo que baja un domingo o un mes de agosto o un mes de diciembre sabe que llegar a esas cuotas no es nada fácil.
Ahora debido a la gran cantidad de hoteles que hay, el pastel se reparte y la ocupación está decayendo. Lo peor es que al haber un mercado de oferta grande pues se bajan los precios por debajo de los limites. Eso es lo que ahora mismo está pasando.
A mí me contaban cuando era chaval que había un señor que quiso competir con un restaurante de en frente y como él había puesto el filete de carne a cien pesetas, pues este decidió ponerlo a ochenta y empezó a tener clientes. No se dio cuenta de que cuanto más carne vendía, más perdía, ya que el umbral suyo lo tenía a noventa pesetas.
Esto es lo que está pasando ahora en la hostelería. ¿Para que quiero yo vender tanto si pierdo?
¿Qué hace diferente al Hotel Cuzco de los demás hoteles de Madrid?
Es un hotel individual. No pertenece a ninguna cadena. Hacemos todo nosotros.
El trato es diferente. Tú has entrado en el hotel y has sentido algo. Cuando te hospedas aquí notas que siempre hay alguien que trabaja aquí dispuesto a ayudarte. Feeling es la palabra.
Estamos en un sitio céntrico (en la Castellana) y cada vez más la gente se aloja cerca de donde trabaja y tenemos salones muy acogedores.
¿Cuál ha sido el día que recuerda de más felicidad desde que es usted director del Hotel Cuzco?
Ha habido muchos. Son más de treinta años. Recuerdo que me tocó construir la puerta principal, porque no había y me tocó inaugurarla un día, así que puse la cinta y miré la lista de clientes para ver si había algún cliente distinguido y ¿Sabéis quien abrió mi puerta principal? David H. Hubel, un premio Nóbel americano.
En el año 92 fuimos el primer hotel del mundo que mandó un ordenador a la habitación de un cliente. Somos el primer hotel de España que puso televisión interactiva. Somos el primer hotel de España que puso mini-bar electrónico.
En el año 92 pintamos un cuadro. Batimos el récord Guiness internacional homologado.
Mi jefe de cocina entonces era pintor y ahora el cuadro está en el Torreón de Lozoya en Segovia. Estuvo en Barcelona en el Hotel Princesa Sofía durante los juegos olímpicos, en Sevilla durante la Expo y durante todo el año, como nuestro hotel cumplía 25 años, pues estuvo aquí. Medía tres metros de largo por dos de alto y 56 estilos pictóricos diferentes, pintados por la misma persona.
¿Qué hay que hacer con la hostelería ahora que está decayendo?
Yo, a la vista de lo que me ha tocado vivir, les pido a mis empleados lo mismo que me enseñaron a mí. Les pido que tengan las uñas limpias, que lleven los zapatos limpios y que sonrían. Que tengan atención con los clientes. No pido más que eso: Amabilidad.
Yo voy a intentar reconvertir mi hotel en lo que yo creo que va a ser el hotel de futuro, guardando las formas tradicionales que siempre va a haber.
Yo busco un cliente más exclusivo que esté dispuesto a pagar más por una habitación, que es donde está mi rentabilidad, a base de darles algo que los demás no les dan.
Yo sigo pensando en los hombres de negocios.
Interview by Aida Velón.