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cos con que cuenta el país están siendo claves para la
modernización de Malabo.
Malabo es una ciudad pequeña y en pleno desarrollo.
Cuenta con una población de 60.000 habitantes. Está
situada en una zona muy volcánica, en la base del impo-
nente pico Basilé, lo que le da unas vistas espectaculares.
Su paseo marítimo recientemente restaurado, es un lugar
idóneo para dar agradables paseos y disfrutar de las vis-
tas al puerto. La ciudad es una de las más seguras de
África. Se puede salir con tranquilidad por la calle, aun-
que el turista debe tener precaución a la hora de sacar
fotos, porque la policía actúa con mucho celo y podría
interpretar este acto como un acto de espionaje.
Unos días en Malabo son suficientes para apreciar lo
mejor de la ciudad, su gente, que es amable, servicial y
comunicativa. Guinea Ecuatorial es además uno de los
países de África más seguros por los que se puede viajar
hoy por hoy.
ATRACCIONES DE LA CIUDAD
Los lugares de visita obligada son la catedral, de estilo
gótico, donde se venera la imagen de Santa Isabel de
Hungría, Patrona de la Capital; la Plaza de la
Independencia y el Palacio de la Presidencia, que goza de
un entorno arquitectónico de gran belleza; el puerto y
por supuesto, el mercado. En el mercado se pueden com-
prar artesanías, adornos, ropa y telares hechos a mano, y
Malabo, principal centro urbano de la isla de Bioko, es la
capital de la República de Guinea Ecuatorial.
La historia de la ciudad podría dividirse en tres etapas
principales:
• En la primera, de influencia británica, la ciudad asumió
el nombre de Port Clarence. Aprovechando el desinterés
de España hacia sus colonias africanas, un capitán britá-
nico, Oz William Owen, decidió colonizar la isla, que en
aquel tiempo se llamaba la isla de Fernando Poo –en
honor al nombre del explorador portugués que la descu-
brió - y estableció en el norte de la misma (en el empla-
zamiento de la actual capital) una base para los barcos
ingleses que perseguían a los traficantes europeos de
esclavos. En la navidad del 1827 se fundó Port Clarence.
Los británicos dieron a la ciudad su estructura cuadran-
gular, convencidos de que para combatir la
mal air
–de
aquí el nombre MALARIA– se necesitaba garantizar una
mejor fluidez del aire desde la costa hasta el interior.
• Cuando la isla volvió a control español, los colonizadores
ibéricos cambiaron el nombre de Port Clarence por el de
Santa Isabel, en honor a la reina de España, Isabel II. Los
españoles no sólo mantuvieron la estructura y el trazado
que habían hecho los británicos, sino que mejoraron y
embellecieron la ciudad hasta el punto que llegó a ser
conocida como la “tacita de plata” y llamó la atención de
muchos viajeros que acudían a Santa Isabel para admirar
su belleza.
• Tras la independencia de Guinea Ecuatorial el 12 de
octubre de 1968, Santa Isabel fue elegida como capital
del país sustituyendo a Bata, que está situada en el con-
tinente. Su nombre actual tiene su origen en 1973, como
parte de la campaña del Presidente Macías Nguema
Biyogo para sustituir los topónimos de origen europeo
con nombres propiamente africanos, en honor a Malabo
Lopelo Melaka, último rey bubi, que ofreció resistencia a
la invasión española.
Desde entonces Malabo vivió un periodo de decadencia y
de destrucción que pasó a la historia como “el reinado
del terror”. Si bien la ciudad sigue tratando de sanar las
heridas de aquel momento, el nuevo jefe de estado, que
accedió al poder en 1979 y los nuevos recursos económi-